El artículo definido en Hebreo

Presento un resumen muy breve del sinificado y funcionamiento del artículo definido en hebreo bíblico.

(A) Al artículo definido se antepone directamente a la palabra que define y consiste en הַ más la reduplicación de la siguiente consonante mediante un daguesh forte:

(1) נַעַר (un joven) > הַנַּער (el joven).

(2) מֶלֶךְ (un rey) > הַמֶּלֶךְ (el rey).

Esta regla conoce algunas salvedades que hace que el artículo tenga otras formas:

(B) Ante gutural א ע ה ח o ר el artículo no puede reduplicarla, por lo que se da un cambio en la vocal:

Si la consonante inicial es א o ר el artículo es הָ

(3) אִישׁ (un varón) > הָאִישׁ.

Si la gutural es עָ átona, el artículo es הֶ:

(4) עָרִים (plural de עִיר, ciudades) > הֶעָרים.

Si la gutural es ה o ח, el artículo es הַ:

(5) הֵיכָל (palacio) > הַהֵיכָל (el palacio).

Pero si la palabra comienza con הָ o חָ átona el artículo es הֶ:

(6) חָכָם (un sabio) > הֶחָכָם (el sabio).

Por último, si la palabra comienza con יְ o מְ el artículo es הַ, sin reduplicación:

(7) יְלָדִים (unos niños) > הַיְלָדִים (los niños). En este último caso, como la pataj es una vocal breve, el shva se vuelve quiesciente.

Lo que está escrito

Cuando enseño hebreo bíblico surgen muchas preguntas entre los estudiantes. Una de ellas es cómo pronunciar el nombre de Dios en la Biblia Hebrea.

Cuando se compusieron los libros de la Biblia hebrea el hebreo se escribía sin vocales. Solo se utilizaban algunas consonantes que indicaban, a modo de apoyo, algunos sonidos vocálicos. No tenemos los manuscritos autógrafos, es decir, los manuscritos escritos por los autores de los textos. Disponemos de copias de esos manuscritos realizadas por copistas expertos. Los manuscritos más antiguos del Antiguo Testamento completo son de la Edad Media, el código de Leningrado, que data del año 1.000 d.e.c., es la copia completa más antigua y la base para las principales ediciones impresas actuales de la Biblia hebrea. También existe el código Aleppo, que es algunos siglos anterior al Leningradense, pero no tiene el texto bíblico completo. En la imagen más abajo, se aprecia una fotografía de uno de los manuscritos más antiguos de la Biblia hebrea, de los hallados en Qumrán. Estos manuscritos datan del siglo II a.e.c. Si bien son los más antiguos, son fragmentarios. En la fotografía se puede apreciar que la escritura es solamente consonántica, es decir, sin los signos vocálicos, pues estos serán introducidos posteriormente por los copistas y curadores de los manuscritos, los masoretas.

1Q5-1QDeuteronomio-b (Qumrán).

Así fue transmitido el texto hebreo durante siglos, hasta que un grupo de expertos de la tradición judía, los masoretas, establecieron unas indicaciones precisas acerca de la pronunciación del hebreo bíblico. Utilizaron un sistema de puntos y rayas en torno a las consonantes para indicar las vocales que deberían acompañar a las consonantes y otras indicaciones respecto de la correcta lectura de lo que estaba escrito.

En las dos imágenes que pueden verse más abajo, se puede apreciar que el texto se encuentra ahora con signos vocálicos bajo las consonantes.

Los masoretas consideraban que el texto hebreo consonántico era un texto intocable. Por su carácter sagrado, no lo podían modificar, por lo que el sistema de anotaciones dejó intacto el texto transmitido. De ahí que el sistema de puntos y rayas solo agrega elementos en torno a las consonantes.

Además, dejaron algunas indicaciones marginales. En estas indicaciones marginales establecieron algo parecido a una nota de lectura. Allí indican, entre otras cosas, que una determinada palabra escrita en el texto sagrado (ketib) debe ser pronunciada (qara’ ) de una forma diferente. Estas anotaciones pueden ser de dos tipos: transitorias o perpetuas. En el primer caso, se trata de anotaciones válidas para la palabra comentada. Las indicaciones perpetuas indican que cada vez que aquella palabra aparezca escrita de una forma, debe ser pronunciada de otra forma. Todas estas indicaciones están luego compiladas en la masorah parva y la masorah magna. En la imagen siguiente, se aprecia un pequeño círculo sobre algunas palabras y una marca marginal con una letra hebrea (ק) que es una abreviatura de «lo que debe ser pronunciado». Sobre esa letra, se encuentra la proposición de lectura de los masoretas, pues consideraban que el texto consonántico escrito debía leerse de otra forma.

Indicación de Qeré / Ketib para Gn 8,17.

El nombre de Dios en el texto consonántico tiene una indicación perpetua. Los masoretas indicaron de una forma bien peculiar qué es lo que debe ser pronunciado cuando el lector se topa con el nombre de Dios. Esta indicación consiste en dejar intactas las consonantes del texto sagrado, pero agregar a esa palabra las vocales de otra palabra. El lector sabe que no debe pronunciar las consonantes con las intercambiadas vocales, debe pronunciar las consonantes que corresponden a la palabra de la cual se han extraído las vocales.

Así, el lector encuentra esto en el texto: יְהוָֹה (yeowah), pero lo que debe leer es אֲדֹנָי (‘adonay). En la primera palabra, bajo las consonantes del nombre del Señor se han puesto las vocales de la segunda palabra (con algunas modificaciones ortográficas). Si uno leyera el texto bíblico sin saber esta tradición de los masoretas leería Yehováh, lo que en realidad no es posible.

Muchas traducciones de la Biblia a las lenguas modernas extrañamente no comprenden este mecanismo (o si lo hacen, ignoran la indicación de los masoretas) y utilizan Jeovah o incluso Yavé (o Yaveh). Si bien los traductores argumentan sus opciones, la verdad es que la indicación de los masoretas es bastante clara: no pronunciar el nombre de D–s, sino decirle Señor.