Diccionarios para el estudio del hebreo bíblico

Una de las preguntas frecuentes entre los estudiantes de hebreo bíblico es por un diccionario que permita profundizar en los significados y usos de las palabras del texto de la Biblia.

Distinguiré tres tipos de instrumentos similares, pero que tienen funciones distintas y complementarias.

Glosarios

El glosario es un instrumento básico para el estudiante que se inicia en una lengua como el hebreo. Consiste en una lista de palabras con algunos significados básicos y una que otra referencia al lugar donde se usa la palabra. Abajo verán una entrada típica de un léxico (pese al título del libro). La información que entrega la entrada es el lema o palabra en hebreo, la frencuencia de uso o cantidad de veces que la palabra se usa en la Biblia hebrea, algunos significados básicos de la palabra y finalmente algunas referencias bíblicas. En algunos casos se indica la categoría gramatical de la palabra (n.p. = nombre propio; a. = adjetivo, etc.).

Vázquez Allegue, Jaime, Diccionario Bíblico hebreo-español.

Diccionarios

Existen de varios tipos. Veamos algunos de los más usados.

El diccionario de Luis Alonso Schökel

Para la traducción del hebreo al castellano es indispensable el trabajo de Luis Alonso Schökel, Diccionario bíblico Hebreo-Español, editado primero en fascículos y luego como volumen único por Trotta. Tiene sus años (edición de 1999), pero sigue vigente. Veamos algunas entradas de este diccionario.

La información es mucho más abundante que en el glosario o léxico. Además del lema o palabra, se dan las formas en estado constructo y con sufijos. En el caso de los verbos, todas las conjugaciones que aparecen en la Biblia. Esto es muy útil en el caso de los lemas irregulares. Le sigue una serie de equivalentes en la lengua de destino, en este caso, en español. Le sigue una lista de las palabras que componen el campo semántico asociado a la palabra. En la segunda imagen se aprecia el contenido más específico de un diccionario de traducción: los usos de la palabra en contexto o en relación a otras palabras; frases típicas, etc. Esta es la parte que más distingue a un diccionario exegético o de traducción respecto a un léxico.

HALOT

HALOT es la sigla de Hebrew and Aramaic Lexicon of the Old Testament. Es la traducción al inglés terminada el año 2000, de una obra alemana: Hebraisches und aramaisches Lexikon zum Alten Testament, que es una obra de la década de los 70’s. Es una obra en 5 volúmenes (4 para el hebreo y 1 para el arameo bíblicos). La obra sigue teniendo una gran vigencia. Se diferencia de la obra de Alonso por la exhaustividad del tratamiento de las palabras que aborda. Se incluye mucha información de la comparación de lenguas semitas y del entorno de Israel bíblico. Ocasionalmente alguna referencia a la etimología de la palabra. También se ofrece una muy apretada discusión lexicográfica con las referencias bibliográficas verdaderamente fundamentales. La obra se gestó como un reemplazo de la obra que analizaremos a continuación, el DBD.

Vox דָּוִד en HALOT (fragmento).

BDB

BDB es el nombre común con el cual se conoce en la jerga de los biblistas el A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament. Es un diccionario ya en desuso, pero se consulta por motivos de investigación históricas. La característica sobresaliente de este diccionario es que agrupa las entradas bajo las raíces hebreas a las cuales pertenecerían las palabras que trata. Esta es una opción obsoleta por cuanto comporta un sinnúmero de hipótesis que un diccionario no puede en ningún caso poder justificar.

Voz גַּן indexada bajo גָּנַן.

ThDOT

Una obra monumental en 15 volúmenes. Es una obra indispensable. Data de los años 70’s y ha sido revisada y traducida. La versión inglesa es de 1974. El interés de esta verdadera enciclopedia no es solamente lexicográfico, sino ante todo teológico. Esto supone un estudio lingüístico primero y luego una perspectiva teológica sobre los usos de las palabras. Cada palabra que se analiza ocupa varias páginas de extensión. Por ejemplo, גַּן gan (Jardín) ocupa 5 generosas páginas tamaño A4.

DCH

El DCH es la sigla de The Dictionary of Classical Hebrew. Es una obra imprescindible y muy actual. Fue dirigida por David Clines. Son 8 extensos volúmenes publicados entre 1993 y 2011. Este diccionario —según su Introducción— tiene dos características principales que lo diferencian de otras obras. En primer lugar, cubre todos los textos hebreos previos al siglo III e.c., es decir, del hebreo previo a la Mishá. Así, este diccionario extrae los datos lexicográficos de 4 corpora: La Biblia hebrea, manuscritos de Ben Sirá, manuscritos de Qumrán (y otros relacionados) e inscripciones y textos ocasionales. Esto significa un 15% de material lexicográfico que los diccionarios que solo cubren la Biblia hebrea. En segundo lugar, el este diccionario se basa en principios lexicográficos modernos. ¿Qué significa esto? Primero, que el significado de una palabra es su uso en el lenguaje, por lo que el diccionario muestra como las palabras son usadas, dejando para un segundo plano el tema de las equivalencias semánticas en otras lenguas. Por ejemplo, este diccionario, en el caso de una entrada verbal, muestra todos los sujetos y objetos que emplea el verbo, así como otros sustantivos conectados. Segundo, el diccionario no hace conjeturas sobre la reconstrucción histórica de los significados ni tampoco divide los significados entre literales y metafóricos. Otras características del diccionario son: no conjetura enmendaciones en los corpora, no hace conjeturas sobre formas no atestiguadas en ellos, no ofrece información sobre lenguas cognadas (acádico, árabe). A pesar de que es un diccionario técnico, es accesible a un rango amplio de usuarios.

Cada entrada se compone de los siguientes apartados: lema principal, número de ocurrencias, parte del discurso (verbo, sustantivo, adjetivo, etc.), unas equivalencias simples en inglés, una lista de todas las formas de la palabra (singular, plural, con sufijo, verbos conjugados, estado constructo, etc.), análisis semántico donde los diversos significados atestiguados se entregan en orden decreciente de ocurrencia, análisis sintáctico donde se muestra el contexto del uso de las palabras según a qué parte del discurso pertenezcan (en el caso de los verbos se muestran sus sujetos, los complementos, etc.; en el caso de los sustantivos se muestra qué verbos lo usan como objeto o como sujeto, etc.), análisis paradigmático lo cual consiste en ubicar la palabra en el campo semántico mediante la relación con sus sinónimos y antónimos. Finalmente, en el caso de los verbos, se entrega una lista de palabras que claramente se derivan de la raíz verbal.

Dictionary of Classical Hebrew, voz ברא.
Dictionary of Classical Hebrew, voz ברא.

Semantic Dictionary of Biblical Hebrew

Este diccionario estudia las palabras en relación a su campo semántico. El campo semántico es una agrupación de palabras relacionadas por su significado y por su uso (p.e. las palabras que se usarían para describir una casa: techo, cielo, jardín, muebles [silla, sitial, sofá, etc.], piso, cocina, habitación, cama, asear, remodelar, etc.). El diccionario tiene la utilidad de ayuda a ubicar una palabra dentro de la constelación de sus usos y así comprender mejor su extensión, sus contornos, sus sinónimos, antónimos, hiperónomos, etc. Es una herramienta fundamental para la traducción.

SEMANTIC DICTIONARY OF BIBLICAL HEBREW
Editor: Reinier de Blois, with the assistance of Enio R. Mueller

El diccionario (aún en proceso de elaboración) es accesible en línea aqui.

Zorell

Lexicon Hebraicum Veteris Testamenti. Se encuentra en bibliotecas especializadas. También se consulta por motivos históricos.

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Lo que está escrito

Cuando enseño hebreo bíblico surgen muchas preguntas entre los estudiantes. Una de ellas es cómo pronunciar el nombre de Dios en la Biblia Hebrea.

Cuando se compusieron los libros de la Biblia hebrea el hebreo se escribía sin vocales. Solo se utilizaban algunas consonantes que indicaban, a modo de apoyo, algunos sonidos vocálicos. No tenemos los manuscritos autógrafos, es decir, los manuscritos escritos por los autores de los textos. Disponemos de copias de esos manuscritos realizadas por copistas expertos. Los manuscritos más antiguos del Antiguo Testamento completo son de la Edad Media, el código de Leningrado, que data del año 1.000 d.e.c., es la copia completa más antigua y la base para las principales ediciones impresas actuales de la Biblia hebrea. También existe el código Aleppo, que es algunos siglos anterior al Leningradense, pero no tiene el texto bíblico completo. En la imagen más abajo, se aprecia una fotografía de uno de los manuscritos más antiguos de la Biblia hebrea, de los hallados en Qumrán. Estos manuscritos datan del siglo II a.e.c. Si bien son los más antiguos, son fragmentarios. En la fotografía se puede apreciar que la escritura es solamente consonántica, es decir, sin los signos vocálicos, pues estos serán introducidos posteriormente por los copistas y curadores de los manuscritos, los masoretas.

1Q5-1QDeuteronomio-b (Qumrán).

Así fue transmitido el texto hebreo durante siglos, hasta que un grupo de expertos de la tradición judía, los masoretas, establecieron unas indicaciones precisas acerca de la pronunciación del hebreo bíblico. Utilizaron un sistema de puntos y rayas en torno a las consonantes para indicar las vocales que deberían acompañar a las consonantes y otras indicaciones respecto de la correcta lectura de lo que estaba escrito.

En las dos imágenes que pueden verse más abajo, se puede apreciar que el texto se encuentra ahora con signos vocálicos bajo las consonantes.

Los masoretas consideraban que el texto hebreo consonántico era un texto intocable. Por su carácter sagrado, no lo podían modificar, por lo que el sistema de anotaciones dejó intacto el texto transmitido. De ahí que el sistema de puntos y rayas solo agrega elementos en torno a las consonantes.

Además, dejaron algunas indicaciones marginales. En estas indicaciones marginales establecieron algo parecido a una nota de lectura. Allí indican, entre otras cosas, que una determinada palabra escrita en el texto sagrado (ketib) debe ser pronunciada (qara’ ) de una forma diferente. Estas anotaciones pueden ser de dos tipos: transitorias o perpetuas. En el primer caso, se trata de anotaciones válidas para la palabra comentada. Las indicaciones perpetuas indican que cada vez que aquella palabra aparezca escrita de una forma, debe ser pronunciada de otra forma. Todas estas indicaciones están luego compiladas en la masorah parva y la masorah magna. En la imagen siguiente, se aprecia un pequeño círculo sobre algunas palabras y una marca marginal con una letra hebrea (ק) que es una abreviatura de «lo que debe ser pronunciado». Sobre esa letra, se encuentra la proposición de lectura de los masoretas, pues consideraban que el texto consonántico escrito debía leerse de otra forma.

Indicación de Qeré / Ketib para Gn 8,17.

El nombre de Dios en el texto consonántico tiene una indicación perpetua. Los masoretas indicaron de una forma bien peculiar qué es lo que debe ser pronunciado cuando el lector se topa con el nombre de Dios. Esta indicación consiste en dejar intactas las consonantes del texto sagrado, pero agregar a esa palabra las vocales de otra palabra. El lector sabe que no debe pronunciar las consonantes con las intercambiadas vocales, debe pronunciar las consonantes que corresponden a la palabra de la cual se han extraído las vocales.

Así, el lector encuentra esto en el texto: יְהוָֹה (yeowah), pero lo que debe leer es אֲדֹנָי (‘adonay). En la primera palabra, bajo las consonantes del nombre del Señor se han puesto las vocales de la segunda palabra (con algunas modificaciones ortográficas). Si uno leyera el texto bíblico sin saber esta tradición de los masoretas leería Yehováh, lo que en realidad no es posible.

Muchas traducciones de la Biblia a las lenguas modernas extrañamente no comprenden este mecanismo (o si lo hacen, ignoran la indicación de los masoretas) y utilizan Jeovah o incluso Yavé (o Yaveh). Si bien los traductores argumentan sus opciones, la verdad es que la indicación de los masoretas es bastante clara: no pronunciar el nombre de D–s, sino decirle Señor.