Charles Garabedian, The Eunuch, 2014.

El árbol seco: sobre los eunucos y los extranjeros

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Comentario a la Primera Lectura del domingo 20 del Tiempo Ordinario – Ciclo A.

Por Karla Huerta y Mike van Treek

Is 56,1.6-7; Sal 66; Rom 11,13-15.29-32; Mt 15,21-28

Así dice el Señor:
Guardad el derecho, practicad la justicia,
que mi salvación está para llegar
y se va a revelar mi victoria.
Dichoso el hombre que obra así,
dichoso el mortal que persevera en ello,
que guarda el sábado sin profanarlo
y guarda su mano de hacer cualquier mal.
No diga el extranjero que se ha unido al Señor:
El Señor me excluirá de su pueblo.
No diga el eunuco:
Soy un árbol seco.
Porque así dice el Señor:
A los eunucos que guarden mis sábados,
que escojan lo que me agrada y perseveren en mi alianza
les daré en mi casa y en mis murallas un monumento
y un nombre mejores que hijos e hijas;
nombre eterno les daré que no se extinguirá.

A los extranjeros que se hayan unido al Señor,
para servirlo, para amar al Señor y ser sus servidores,
que guarden el sábado sin profanarlo
y perseveren en mi alianza,
los traeré a mi monte santo,
los alegraré en mi casa de oración;
aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios;
porque mi casa es casa de oración,
y a mi casa la llamarán todos los pueblos: Casa de Oración.

(Isaías 56,1-7)

El leccionario omite lo que en esta transcripción hemos puesto en destacado (versículos 2-5). Aquí lo comentamos de todas formas.

Algunas notas sobre el vocabulario

«Así dice el Señor». Es una expresión estereotipada de la literatura profética que suele indicar el inicio de un oráculo, una palabra que el escritor del libro atribuye a Dios. Por supuesto que no es un dictado de Dios, las palabras que el autor pone en boca de Dios son su creación, son la formulación de un mensaje que considera de origen divino. No olvidemos que en términos literarios, el profeta Isaías como el Señor Dios son personajes de una obra.

«Guardar el derecho». En hebreo es una expresión que significa no tanto «obedecer» el derecho sino más bien «cuidar» o «proteger». El mismo verbo se usa más adelante para el «sábado». Por su parte, «practicar la justicia», es una expresión bien concreta en hebreo: «hacer» la justicia, realizarla. Justicia y derecho son características fundamentales de la alianza. Es un pacto que involucra el cuidado de valores fundamentales que construyen lo común, la colectividad. El «guardar la mano» pertenece a la expresión simbólica de la relacionalidad, pues las manos representan, en la antropología semita, el contacto con los otros y con el mundo (así como el corazón representa la mente y los pies el aspecto ético del sentido de la vida).

El «sábado» ha pasado a tener mala fama junto con la estigmatización de los fariseos. El sábado es un momento de cuidado, de huelga, de limitación del trabajo que esclaviza. Es el momento de placer, de juego, de liberación. Al igual «salvación», cuyo significado más concreto es «salir a un espacio abierto», el sábado es salir de la relación de servidumbre. 

«Holocaustos» y «sacrificios». El primero de ellos es una ofrenda aromática de humo que sube y agrada a Dios. El sacrificio es la ofrenda de un animal vivo.

«Eunuco». Oficial de alto rango, normalmente al servicio directo del rey. En hebreo se usa una palabra prestada del idioma persa, saris que significa «el que está de pie a la cabeza frente al rey». Hablaremos de ellos más abajo.

«Extranjero». Hay varias palabras en hebreo que hacen referencia a la situación de extranjeridad de las personas. En este caso se usa la palabra nekar que se refiere al «foráneo», es decir al que vive en el exterior del país, es decir, al extranjero residente en su propia tierra, pero que ha adoptado la alianza con el Dios de Israel. En cambio, el hebreo conoce otra palabra ger que es el inmigrante, es decir el que habita en una tierra distinta a la de su origen. Por ello se dice más adelante que el Señor los «traerá» a su monte santo.

Algunas notas sobre el estilo

El oráculo usa un estilo donde alterna palabras de la divinidad y palabras de los destinatarios. Como si se recogiese la voz propia de los destintatarios. En conjunto con ello usa «dichoso» como forma de introducir las consecuencias de obrar según la alianza. La traducción más literal es «alegre el hombre/mortal que…». La biblia griega traduce la expresión con macarios (bendecido, feliz). Es la misma palabra que usan los evangelios en las llamadas bienaventuranzas y que la versión latina tradujo por beato. Son promesas de alegría y felicidad.

La disposición de los versos respecto de los eunucos y extranjeros se hace de forma invertida. Se anuncia en una secuencia y luego se trata el tema en orden invertido. Es una forma habitual de la retórica hebrea.

El eunuco, una víctima

¿Por qué el leccionario excluye del oráculo a los eunucos? No sabemos, pero podemos formular una hipótesis. ¿Quiénes son los eunucos en primer lugar?

La palabra saris (eunuco) se usa unas 45 veces en la Biblia hebrea. Es una palabra de uso poco frecuente. En Génesis se refiere a Putifar, el eunuco que compró a José en Egipto luego de que algunos de sus hermanos lo vendieran a una caravana de madianitas que lo llevaron a Egipto. Como en este, en casi todos los otros casos se trata de funcionarios al servicio del rey. En el libro de Ester puede verse su rol dentro de la corte persa. Pero en Isaías puede tener otro sentido. En aquel libro se le nombran solo en una ocasión a parte de este texto: Is 39,7. Se trata de un diálogo entre el profeta Isaías y el rey Ezequías quien ingenuamente había mostrado todo sus tesoros a unos visitantes extranjeros, de Babilonia. Isaías le anuncia que serán invadidos y que los hijos del rey serán tomados cautivos y llevados como eunucos al servicio del rey de Babilonia.

¿Qué representan simbólicamente los eunucos? La castración de machos es una práctica muy antigua nacida con bastante probabilidad entre pastores que limitaban con ella el crecimiento de la población de los rebaños. La castración de animales permitía también controlar la conducta de los animales puesto que los machos operados no competían con otros machos por el apareamiento, lo que permitía mayor ductilidad de los rebaños. La práctica se habría extendido luego contra los humanos.

De todas formas, no es claro su origen ni su sentido. Aunque la castración la realizaba un especialista, debido a las pobres condiciones de higiene, la castración (que puede consistir en la remoción de los testículos solamente o también del pene) provocaba una alta tasa de mortalidad. El eunuco es, ante todo, un sobreviviente de una violenta, dolorosa y humillante práctica de tortura corporal.

No es del todo claro el sentido de la práctica, pero al parecer tiene una primera intención que es la de controlar y someter. Vendidos como esclavos, los eunucos tienen más valor, por lo que otro sentido puede ser meramente comercial. Adquirirlos y exhibirlos es muestra de prestigio. Hay eunucos por motivos sexuales, pues son considerados como varones feminizados, sexualmente disponibles. También hay eunucos por motivos religiosos, como los niños castrados por la Iglesia católica durante la Edad Medía para que sus voces delgadas sirvieran como interpretes de voces femeninas, dado que las mujeres no podían tomar la voz en las ceremonias litúrgicas.

En resumen, la castración se orienta a someter para el servicio de otros. Es un acto de humillación, de deshumanización o de asimilación a la especies animales. El eunuco es un símbolo de una vida truncada, desapropiada, destinada a servir al interés de otros. El eunuco es una víctima en la cual se entrecruzan varias líneas de sometimiento: corporal, conductual, político, sexual y de género. Esto último es muy evidente en los eunucos por motivos sexuales, pues con la castración se les «feminizaba». En una cultura patriarcal aquello es sinónimo de degradación sexual.

En el texto de Isaías se permite que los eunucos puedan entrar en el templo y formar parte del pueblo de la alianza, cuestión que Dt 23,2 prohibía explícitamente: «No se admite en la asamblea del Señor a quien tenga los testículos machacados o haya sido castrado», por lo que el pasaje isaíano es controversial respecto de la ley mosaica.

¿Por qué se omite? Se imite lo ambiguo, por temor, por no saber cómo explicar, por no hablar de los genitales, porque la Iglesia se ha habituado a no hablar de las víctimas de abuso corporal y de conciencia. Como hemos visto en otros casos, ante el espanto de la violencia se mira para otro lado y se dulcifica el horror.

Escucha la versión podcast de este comentario aquí.

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2 comentarios

  • Gracias …
    Es muy inspirador escucharlos. El Amor. La pareja. Las hijas y los hijos. El Dios amor rebalsado por todo lo que es vida me da mucha energía para seguir de pie y en guardia amorosa.
    La tremenda pena es ser cómplice de un estado que ha convertido en extranjeros a los verdaderamente dueños de esta tierra
    ¡Qué vergüenza vivir con los que piensan y creen que son dueños!
    Gracias

  • Si bien entretenido, ilustrativo y de denuncia. Un recuedo cuando hablan de compartir la palabra en la Misa. En esta region no lo he visto, pero cuando viviamos en Santiago, en los años 80 hasta el 90 aprox. en nuestra capilla comentabamos de a igual y en numerosos templos de sectores populares tambien. Osea se puede. gracias.

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